sábado, 20 julio, 2024
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Los gernikarras Etorkizun Beltza han logrado asentar su estilo de heavy metal tradicional en su segundo trabajo “Ekaitzen Osteko Sua”, con un sonido más natural en las guitarras y sacando todo el partido a un despliegue vocal al alcance de un pocos. Un fluir de técnica y calidad sorprendente, amplitud en cambios de ritmo, afilados solos de guitarra y melodías vocales que desembocan en memorables estribillos. No solo vuelven a golpear, sino que lo hacen de manera certera, con nobleza y honor, siendo ellos mismos en el plano técnico, exponiendo destellos en ritmos trepidantes y guitarras que destilan siempre una gran limpieza. ¡Una gran línea continuista!
– Antes de empezar a hablar de vuestro segundo trabajo de larga duración “Ekaitzen Osteko Sua”. Me gustaría que nos hicierais un breve resumen de vuestra trayectoria musical y nos dijerais cuál fue la fuente de inspiración para dar con el nombre definitivo para la banda.


Bueno, empecemos por el nombre; no queríamos cualquiera, ya que buscábamos algo que englobara la temática con las que habíamos pensado desarrollar nuestras canciones, y también, claro está, algo que tuviera gancho. Y bueno, viendo como está la situación actual, mal no hemos elegido…

Por otro lado, llevamos ya 12 años juntos, con algunos cambios de integrantes, en los que hemos autoproducido 2 maquetas y un LP. Este último, “Ekaitzen Osteko Sua” es el primero grabado en estudio. Creemos que seguimos en una línea ascendente de mejora y eso se transmite en trabajos más sólidos y mejores conciertos, la gente nos sigue más tanto por redes sociales como en directos y todo esto es de agradecer.

– “Ekaitzen Osteko Sua” desprende una personalidad bien definida, dejando de lado la simpleza estructural para realzarse de una forma más efectiva en base a una desbordante capacidad técnica en las voces y unos patrones rítmicos muy bien desarrollados, los cuales van buscando mantener bien viva la llama del heavy metal vasco. Una obra con un gran trabajo musical, dominando perfectamente los riffs afilados del heavy metal tradicional, un sonido más natural y orgánico que llega con una fuerza elevada al corazón de quienes lo escuchen. ¿Cuáles han sido los planteamientos de partida que os han llevado a grabar un álbum con una mayor sensación de entereza? ¿El cambio de vocalista ha supuesto alguna modificación en las líneas de trabajo?
¡Muchas gracias! Pues a la hora de componer las canciones, casi siempre partimos de riffs de guitarra que nos presenta Julen, y de ahí vamos construyendo el resto… Quizá que esos riffs tienen en gran parte la culpa de esa entereza de la que hablas. Otra cosa que si nos planteamos al ir haciendo los temas es, buscar algo de variedad de estilo entre ellos; algunos con tintes más rockeros, otros con más tralla, otros más heavys… Para saciar un poco nuestros variados gustos y hacerlo más entretenido. En cuanto al cambio en las líneas de trabajo, si que hemos variado un poco; siempre hemos empezado por la música y luego hemos buscado la parte vocal, pero en este trabajo aún más. Casi todas las letras las hemos construido sobre los temas prácticamente ya definidos.
– Habéis profundizado en precisión y versatilidad rítmica, dejando un mayor recorrido a las instrumentaciones y no renunciando a introducir elementos que engrandezcan el sonido. ¿Qué particularidades tiene este disco en lo musical? ¿Cuál ha sido el germen que ha propiciado este salto cualitativo en materia de sonido?
Bueno, no sabríamos identificar esas particularidades de las que hablas en concreto… Simplemente vamos montando los temas con las ideas que van saliendo, a veces acertamos más, otras menos, e imaginamos que la experiencia también ayuda. Quizá hemos sido un poco más selectivos a la hora de unir unos riffs con otros.

 

Pero sin duda, el sonido en sí tiene mucho que ver en esa percepción de “grandeza”; por primera vez hemos grabado en un estudio y los temas los ha mezclado un profesional. Las baterías en acústico han quedado de miedo, el bajo tiene un punch brutal definido en los agudos pero sin perder los graves, las guitarras riffean que da gusto, y las voces están cañon. ¿No se nota que nos gusta como ha quedado verdad?
Foto: Unai Endemaño
– La producción de este álbum es consistente y solida, plasmando unos brillantes contrastes en logradas y detallistas transiciones, y condensando un cúmulo de cualidades ya expuestas en vuestro anterior disco. ¿Qué mejoras habéis incorporado en este aspecto? ¿Cómo fue la grabación en los Chromaticity Studios bajo la supervisión de Pedro J. Monge (Vhäldemar) y Aitor Ruiz?
Nuestro mayor aporte para mejorar la producción ha sido tomar la decisión de ir a un estudio… Hoy en día es relativamente sencillo grabarse uno mismo, con resultados muy aceptables, pero dejar parte de tu trabajo en manos de profesionales marca la diferencia. La grabación con Aitor fue muy bien, fuimos con los temas ya definidos y a grabar a piñón fijo. En un par de días lo dejamos ventilado. Pero luego vino el trabajo de Pedro, que es quien se encarga de que todo eso que hemos grabado suene brutal; además, nos hizo muchas propuestas que fueron aceptadas de buena gana. Son gente experimentada que se pasan el día grabando y mezclando bandas, por lo que no es recomendable pasar de sus consejos. ¡Haced caso a vuestros productores, vuestro disco lo agradecerá!
– El título del disco “Ekaitzen Osteko Sua” se complementa a la perfección con el magistral diseño gráfico de Joel Marco. ¿Qué temática subyace de todo ello? ¿Es vuestro principal propósito esbozar profundos sentimientos en las letras? ¿Nace primero la temática o la música?
Como comentábamos antes, solemos trabajar la música primero pero no por ello la temática de las letras queda descuidada. No se si son profundos sentimientos, pero si nos gustaría despertar un estado de reflexión en quienes escuchan las canciones. El título del disco (en castellano “el fuego tras las tormentas”) lo propuso Gorka como una reformulación de “La calma después de la tormenta”, y posteriormente de darle una vueltas, nos pareció que resumía y aglutinaba muy bien la temática general. En las canciones hablamos básicamente de lo mal que lo hemos hecho y los estamos haciendo como seres humanos, a través de contextos concretos en cada tema: guerras, mentiras, falta de solidaridad, abuso de poder del sistema y las religiones, uso inadecuado de las tecnologías, perdida de humanidad… Después de todas esas tormentas que nosotros mismos generamos, lo único que dejamos es fuego, destrucción y sufrimiento. Pero al mismo tiempo, esas mismas tormentas son las que generan la chispa y encienden la llama del cambio.
– Vuestro heavy metal está muy ceñido a las raíces acuñadas décadas atrás, mostrando unos elementos muy brillantes que van mucho más lejos del sonido de antaño, ritmos vivos y una guitarras que no dejan de ofrecer destellos de distinción. ¿Que os inspiró a la hora de apostar tan fuerte por un estilo de heavy metal tan tradicional? ¿Con qué bandas clásicas asemejaríais más la naturaleza de vuestras composiciones?
Aunque tengamos gustos e influencias algo distintas entre nosotros, podríamos decir que todos nos sentimos cómodos en ese territorio. Es un estilo equilibrado sobre el que nos vamos desplazando un poquito para aquí, un poquito para alli… En algunos temas nos podemos ir a unos ritmos más thraseros para menear bien las melenas (los que tienen melena), mientras en otros quedarnos en el heavy metal ochentero más clásico y dar rienda suelta a las melodias. Pero seguimos en el mismo terreno.
¿Con que bandas clásicas nos asemejariamos? Bueno, nos dicen de todo… Por irnos a los clásicos-clásicos, algunos temas recuerdan mucho a Iron Maiden, otros quizá más a Judas Priest, y por supuesto, a muchos oyentes, en cuanto escuchan cantar en euskera les vienen Asgarth y Su Ta Gar a la cabeza.
– “Mundu Irenslea”, “Oroimenak” y “Sasijainkoen Elikagaia” son buenos ejemplos de la importancia que tienen para vosotros estribillos que entren a la primera y puedan ser coreados en vuestros directos . ¿Es uno de vuestros fuertes?
Bueno, la verdad es que si que lo buscamos un poco, y si a ti te lo ha parecido no es mala señal.

– ¿Cuál fue el tema que más disfrutasteis grabando y el que os dio más quebraderos de cabeza?

La verdad es que todos ellos son bastante disfrutones para tocar, no llegan a ser extremadamente difíciles, pero tampoco sosos y aburridos (en lo que a tocarlos se refiere al menos). En cuanto a costarnos un poco más, a cada uno se nos atraganta algún trocito diferente, pero nada dramático.

– Actualmente hay muchos grupos que saturan sus trabajos con exceso de producción de forma que oculta o disfraza la falta de creatividad ¿Cuál es vuestra opinión al respecto?
Las herramientas de producción son otra parte más de la creación musical, por lo que no tienen por que denotar una falta de creatividad. A veces es al contrario, de tantas ganas que tienes de hacer cosas diferentes, te acabas pasando de frenada con la producción, pero no por falta de creatividad. Puede ser más por falta de criterio o de “gusto”, pero es algo muy subjetivo.

– ¿Cómo valoráis el gancho que ejercen las nuevas tecnologías en el panorama musical actual?

Es difícil de valorar… Es más fácil que nunca mostrarte al mundo, enseñar lo que haces, las nuevas tecnologías nos permiten eso. Pero al mismo tiempo, también es más complicado que nunca destacar entre toda esa maraña de contenido multimedia que tragamos diariamente. Pero bueno, siendo positivos, hay que reconocer que entrar en Spotify, YouTube o cualquier otra plataforma, desde cualquier parte, con cualquier aparatito, y poder esuchar la música que tú mismo has creado, es un puntazo.
– Son tiempos difíciles para los soñadores, ¿cuál es vuestra opinión de la escena que se ha ido desarrollando en estos últimos años?
Pregunta difícil también… Hoy en día es muy complicado abrirse paso en una “escena” cuando la tendencia actual está en los sonidos más extremos (Hardcore, Deathcore, thrash…) y añadiéndoles a casi todos ellos samplers electrónicos que hace que un disco suene impecable. Sin quitar mérito a esas bandas que salen de cualquier parte del país con una calidad terrible claro…
– ¿Consideráis que hay suficiente espacio en la escena vasca y española para que progrese como se merece una propuesta como la vuestra?
Pues la verdad es que sabemos en la situación en la que nos encontramos y es un rechazo de la gran mayoría del país por bandas que cantan en Euskera y eso complica demasiado el salir fuera de Euskadi. Si a eso le añadimos lo que te comentábamos anteriormente de que la tendencia son sonidos extremos y que en Euskadi la música que mas tira son las Erromerias o el Ska/Reagge pues si que complica un poco la progresión, pero eso no nos quita la ilusión de que en algún momento nos den esa oportunidad que tanto esperamos.
– Estamos inmersos en una situación que jamás hubiéramos imaginado, confinados en nuestras casas por causa de la pandemia del Covid-19. ¿Qué consejos nos darías para pasar lo mejor posible estas semanas de encierro?
Pues consejos de músicos; aprovechad para escuchar música, probad algún grupo que no conozcáis, aprovechad para retomar ese instrumento que tenéis abandonado y lleno de polvo detrás del armario y tocar un poco..
– ¿Cuál creéis que va ser el impacto económico de esta crisis sanitaria en el mundo de la cultura?
Sin duda está suponiendo un bajón importante para los que se dedican a la cultura profesionalmente. Esperamos que cuando pase la “tormenta”, estemos todos con muchas más ganas de ir a conciertos, teatros, museos y todo tipo de eventos, y no quede una sola entrada sin vender.
– ¿Vuestra actitud para la gira de presentación va ser conservadora o os vais arriesgar a recorrer otras provincias?
Si nos surge la oportunidad de movernos un poco sería genial la verdad. Aprovechamos para hacer un llamamiento desde aquí a las provincias aledañas… ¡Llamadnos!
– ¿Creéis que todavía a día de hoy sigue siendo necesario reivindicar el heavy metal euskaldun?
Es cierto que no es que sea un estilo muy popular, pero ahí está para el que lo quiera, nosotros no estamos aquí para convencer a nadie de lo que tiene que escuchar. Reivindicar hay que reivindicar derechos, libertades, justicia… Hacerlo con heavy metal, con punk o con boleros es lo de menos, cada uno con lo que más le guste. Para gustos la música.