viernes, 14 junio, 2024
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Los navarros Ingravitö han encontrado el rumbo hacia el cual llevar su música, no repitiendo esquemas en la medida de lo posible y optimizando todo lo aprendido, con mente abierta y sin prejuicios, mimando mucho el sonido y cada detalle, aunando matices muy dispares y derrochando mucha alma desplegada sobre todo ello.

En su nuevo EP «En “Mi Nombre (No) Se Borrará» han acertado a combinar madurez en constantes mutaciones sonoras y una mayor presencia de la electrónica, una continuación y extensión natural de sus inquietudes y reivindicaciones, las migraciones son algo natural e inherentes al ser humano, utilizar los recortes y la austeridad beneficia a unos pocos. Hace unos días pudimos charlar con su vocalista Txus sobre muchos aspectos del mismo y sobre la situación actual de la banda, cuyo resultado fue de lo más satisfactorio. 

– El haber tenido una disponibilidad de tiempo mucho más amplia os ha permitido añadir ciertos aspectos de modernidad en el sonido y experimentar con diferentes matices, una amplitud de miras a la hora de trenzar y conjugar elementos que esconden mucho más de lo que se puede apreciar en el primer contacto, alcanzado una gran densidad y complejidad en las bases rítmicas. Una colección de canciones que suenan inmediatas y directas, construidos desde estructuras firmes, alejándose un paso más de las consabidas comparaciones con un mimo marcado impacto directo en los trazos ¿Qué retos o estímulos teníais para este disco? ¿Hasta que punto habéis enfocado esta vez el concepto de la producción?

El reto principal era realizar un disco conceptual centrado en migraciones. De ahí que sea un EP y no un larga duración. Todo se adaptó al mensaje: sonoridad, duración, cortes entre canciones… también era un reto seguir evolucionando hacia un sonido con mayor presencia de la electrónica, que era otro de los horizontes. Ambas cosas podrían considerarse estímulos también.

Respecto a la producción, como te digo en la anterior respuesta, todo ha girado en torno a la idea de crear una sonoridad o un espacio que encaje a la perfección con el mensaje que queremos transmitir.

– En “Mi Nombre (No) Se Borrará” asistimos a una importante definición en estructuras, cortes más directos y llenos de contenido, una dosis mayor de dureza metalera y destellos de nuevos conceptos y formas en la unión de matices muy dispares. ¿Ha sido premeditado este ligero cambio de dirección musical hacia algo más abierto musicalmente y contundente, dotando a vuestro sonido de elementos más vanguardistas, estribillos mucho más remarcados y lazos guitarreros con mucha potencia y limpieza, con la voz muy clara en primer plano y la música compacta por detrás o es simplemente la evolución lógica de la banda? ¿Consideráis de verdadera importancia no tener ningún prejuicio musical y estar abierto a todo tipo de música con un mínimo de calidad para lograr avanzar en la búsqueda de un sonido más versátil y personal?

El ligero cambio de dirección musical que dices, ha sido al mismo tiempo premeditado y al mismo tiempo evolución natural. Ha sido premeditado, porque después de un tiempo en esto, eres capaz de saber mejor cuáles son tus herramientas para transmitir lo que quieres comunicar. Al principio, es más experimentar con esas herramientas y cuando pasa un tiempo, sabes mejor qué te va a dar cada una y en qué momento conviene utilizarla. Por eso en ese sentido, hemos utilizado los elementos que dices. Y ha sido evolución natural porque en la banda siempre hemos tratado de evolucionar con cada disco, no repitiendo esquemas en la medida de lo posible y optimizando todo lo aprendido en la anterior grabación. Por eso, en este caso hemos utilizado más la parte electrónica, que en el anterior trabajo había sido más experimental.

Sí, consideramos muy importante no tener ningún prejuicio musical. El rock debería ser un lugar salvaje y lo menos dogmático posible. Especialmente, tras tantos años de existencia en los que ya se ha inventado todo. Por eso creemos que es importante tratar de aplicar en la música la sensibilidad personal de quien la hace. Es una tarea muy ardua, pero muy enriquecedora.

Supongo que cada miembro de la banda aporta su manera de ver la música y que la mezcla final resulta un cóctel difícil de limitar a un solo estilo. Se aprecia mucho que en temas como “Somos El Latido”, “Cheikhouna” y “Tengo Un Sueño” habéis tomado diferentes vertientes, experimentando siempre con algo diferente, un sonido embadurnado en ramalazos metálicos y cohesionado mediante matices electrónicos y connotaciones que denotan un deseo de crecimiento continuo de vuestras posibilidades, sin ahogarse en actos que resulten forzados. ¿Sois conscientes de la cantidad de influencias diferentes que mostráis en cada composición o desde dentro es más difícil percibirlo? ¿Cómo hacéis para alcanzar un determinado consenso a la hora de definir las pautas de actuación y musicalmente el camino a seguir?

Supongo que desde dentro cuesta más darse cuenta de esa variedad de influencias. Desde dentro, lo que siempre hemos tenido claro es que queríamos experimentar con esa variedad de influencias. Nunca hemos tenido, para bien o para mal, un único grupo “consigna” al que tratar de parecernos.

La composición de los temas la llevamos a cabo entre Mikel y yo (Txus) y, partimos de un montón de ideas, que luego en función de lo que busquemos, pasamos el filtro y elegimos algunas. La elección se hace dependiendo qué queramos expresar, orden de aparición en el disco, velocidad, estribillo… varios factores que nos gusta tener en cuenta.


Parece que tenéis unas coordenadas muy definidas en cuanto a confluir influencias y estilos para sonar con contundencia y credibilidad. ¿Os cuesta mucho esfuerzo cohesionar tantas referencias musicales o el hecho en si es más o menos natural? ¿Cuáles son los principales avances incorporados en este disco con respecto al anterior?

No, no nos cuesta esfuerzo, es un proceso natural. Desde que empezamos en esto, nunca tuvimos ningún grupo “faro” al que nos gustaría sonar, siempre tuvimos muchos y con el paso del tiempo hemos ido conociendo mejor nuestros puntos fuertes y nuestros puntos flojos.

El principal avance es la consolidación de la electrónica como un elemento muy importante y la madurez en las composiciones. Sabemos qué queremos de cada canción y se nota.

– El disco es un claro llamamiento a que los gobiernos europeos impulsen urgentemente medidas de protección para los refugiados, una reivindicación de los derechos de aquellos que tuvieron que abandonar su hogar, escapando de abusos hacia su persona, de conflictos armados o pobreza extrema. Una concienciación imprescindible para que se pongan fin a las prácticas ilegales de expulsiones sumarias y colectivas… ¿Qué clase de enfoque habéis querido darle a esta forma de contar la realidad?

El mismo que hicimos con el anterior disco, tratar de partir historias humanas, de personas concretas, para tratar de explicarnos la realidad global a través de eso concreto. Es decir, tratar de contar por qué les pasa eso que contamos. Es algo que echamos de menos de los grandes medios de comunicación. Creemos que la ciudadanía, para poder ejercer como tal, debe tener información de calidad, herramientas que le ayude a entender qué es lo que está pasando y variedad de ideología en esos medios. 

Sin embargo, nos encontramos con que los grandes grupos de comunicación presentan un sesgo conservador, pertenecen a grandes empresas, bancos, se deben a la publicidad… y eso hace que generen una realidad distorsionada. En ese sentido, internet ha abierto un campo muy grande de posibilidades, pero sigue llegando a un sector de población no muy amplio. En resumen, el enfoque ha sido tratar de contar esas historias que quedan sepultadas o silenciadas en el día a día y que en realidad, nos ayudan a entender qué está pasando.

– La variedad rítmica es algo a destacar en el álbum, hay una línea completamente marcada en una base musical que se alimenta de metal moderno (Linkin Park, Rammstein…) y en unos textos cargados de significado tanto en euskera, castellano y suajili. ¿Ha sido complicado mantener el equilibrio entre ambas partes? ¿Fueron fuente de inspiración los testimonios de personas refugiadas que viven en Iruña?

Te diría que no ha sido complicado, en parte, porque ha ayudado mucho que hayamos querido hacer un disco de corta duración. Había muchas ideas sobre la mesa y primaron las que daban esa variedad rítmica que comentas. Al ser pocas canciones, es más sencillo mantener la sensación de variedad.

Más que fuente de inspiración, que también lo fue, fue sobre todo, una experiencia inolvidable. Muy enriquecedora porque en el proceso de grabación compartimos muchos ratos, muchas charlas, experiencias, inquietudes… volviendo un poco a una de las preguntas anteriores, creemos que tendríamos una imagen de la realidad, mejor enfocada y adulta si los testimonios de estas personas tendrían más presencia en los grandes medios. Sin embargo, lo que encontramos en muchos medios es culparles de todo mal.

– El álbum incluye un documental “The Game”, realizado por Txus en la denominada ruta de los Balcanes, para fomentar la empatía y reflexión en torno a la realidad latente de los refugiados. ¿Consideráis que habría que cambiar muchas cosas del sistema por el que se rige social y económicamente el mundo hoy en día?

Sí, habría que cambiar muchas. La primera, entender de una vez que las migraciones son algo natural, son inherentes al ser humano. Desde que nacimos como especie, nos tuvimos que mover: en busca de mejor clima, alimentos… y hasta que desaparezcamos, lo seguiremos haciendo. El día que entendamos eso, seremos mejor sociedad porque seremos capaces de articular herramientas para evitar el dolor y el sufrimiento al que condenamos ahora a quien tiene que abandonar su hogar.

También habría que reforzar la memoria, recordar que todos somos descendientes de personas que tuvieron que irse de esta tierra cuando les condenaba a la miseria y ser muy conscientes de que el mundo es un lugar cada vez más inestable, que hace cinco o seis años muchas personas tuvieron que salir de aquí. Se habla de que casi fueron un millón. Disponer de esa memoria, creo que nos corregiría la visión tan hipócrita que se tiene ahora respecto a la migración.

Y respecto a cosas más concretas, creo que un país que se tenga por avanzado, entendiendo esto como aquel que respeta los derechos humanos, no debería de tener concertinas, ejecutar devoluciones en caliente, eliminar los CIEs, eliminar las redadas racistas, mayor transparencia en los presupuestos militares…


– En el tema “Mi Nombre Se Borrará” habéis contando con las colaboraciones de Hasan (Irak) y Elisabeth (Kenia), buscando una riqueza musical innegable, para rendir honor a todas esas personas que se juegan la vida en las fronteras, peleando contra un sistema que las quiere en la miseria, para que unos pocos sigan copando la riqueza. ¿Pensáis que todos somos culpables de lo que está pasando en el sentido de que tenemos la obligación de socorrer y salvar la vida a cualquier ser humano en situación de peligro?

Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad en lo que pasa en el mundo. Con las personas refugiadas y con el resto de aspectos que marca este tiempo que nos ha tocado vivir. Creo que en ese sentido, es imprescindible que nos preguntemos cuál sería la definición de ciudadano y cómo ejercer esa ciudadanía, porque parece que nos la han limitado a votar cada cuatro años y ya está. Sin embargo, una de nuestras obligaciones es el cuestionar qué está pasando y tratar de denunciarlo.

No podemos aceptar como “natural”, que la única opción para las personas que huyen de la miseria o de las bombas, en una lógica de mercado cada vez más agresiva de optimizar beneficios a cualquier precio, lo cual afecta directamente a esos países de los que salen, sea morir en el mar o en un desierto. Es intolerable, que el primer mundo con más recursos de la historia (cuya riqueza, además, está enraizada en la explotación de otros pueblos) no disponga de herramientas para evitar esta tragedia.

Obviamente, no las quiere desplegar, no quiere porque esa lógica de la que hablábamos hace que se mire solo el beneficio a corto plazo sin tener en cuenta nada más. Por eso, nuestra obligación, como mínimo, es denunciarlo, manifestarnos, hacerlo presente en la agenda de los gobiernos, ser conscientes que como consumidores también tenemos nuestra responsabilidad…

Cierra el EP una adaptación del tema de Flitter “Stop Misería”, grabada en The Metal Factory Studios (Madrid) bajo las órdenes de Alex Cappa, que fue incluida en el CD doble homenaje a Flitter “Europa Huele A Muerto”. ¿Cuál ha sido la razón de meterla en este trabajo?

El embrión de todo este disco fue la invitación por parte de Médicos del Mundo Nafarroa a que les hiciéramos la banda sonora de su campaña Personas que se mueven, que habla de migraciones. Después, desde Malas Pulgas, nos invitaron a realizar la versión de Flitter, que tras hacer una votación en nuestras redes, salió elegida «Stop Miseria». Esta canción también habla de las relaciones norte-sur, que está muy relacionado con las migraciones. Así que finalmente, teniendo dos temas, decidimos hacer un disco centrado en migraciones. Por eso está en este disco, porque es una de las canciones “fundacionales” de él.


– Vivimos en una época donde la tecnología juega un papel importante. Grabar un disco está al alcance de cualquiera, con lo que ocasiona es que haya un exceso de bandas e incluso muchas de ellas no ofrecen casi nada nuevo. ¿Cuál es vuestra opinión de los nuevos tiempos en la música? ¿No creéis que actualmente hay muchos grupos que saturan sus trabajos con exceso de producción de forma que oculta o disfraza la falta de creatividad? ¿Cómo veis la industria musical en este momento?

Respecto a los nuevos tiempos que vive la música, creo que hay que distinguir, como dices en tu pregunta, dos conceptos. Uno, la Música y otro la Industria musical. La Música, lo que es su creación, es algo que va unido al ser humano también, que siempre va a necesitar crearla. Y esa necesidad, me sigue pareciendo apasionante, increíble, mágica… y creo, que estos tiempos, somos unos auténticos privilegiados porque tenemos acceso a instrumentos o equipos musicales o informáticos, que generaciones anteriores no tuvieron, es más, ni siquiera se imaginaron tenerlos a su alcance. Son más accesibles en precio y hay más vías para adquirirlos. También creo que somos unos afortunados porque mediante las nuevas tecnologías podemos fomentar o alimentar aprendizajes colectivos con músicos de prácticamente cualquier parte del mundo. Y esa posibilidad de mestizaje, de conocer otras maneras, otras visiones… es una suerte poder vivirla. También la aparición de las redes sociales (con sus defectos, que los tiene) creo que ha permitido democratizar la expansión de proyectos, que en otro tiempo, quizá no hubieran salido del local de ensayo porque radios o discográficas no los hubieron apoyado. Así que, a lo mejor, podría haber más variedad de proyectos y más libertad creativa… no lo sé.

Respecto a la industria musical, tengo la sensación de que viven un momento de transición en el que les está costando adaptarse a este nuevo tiempo. La parte mala de esta época, quizá sea que al tener acceso con un solo clic a toda la música que quieras y de forma gratuita, se está “banalizando” su creación. Hace años, conseguir un disco era una especie de ritual: tenías que ahorrar, leer críticas, hablar con colegas, ir a la tienda… y eso, quizá hacía que valorases más esa música… no lo sé, cada uno tendrá su opinión al respecto, pero sí que me parece importante que no olvidemos que esa canción a la que accedes gratis, ha costado un esfuerzo en muchos sentidos, entre ellos el económico, por supuesto.

– ¿Cómo está funcionado el disco hasta ahora a nivel de crítica y aceptación? 

Todavía no nos han llegado apenas críticas y con el confinamiento, tampoco hemos podido salir a tocar… sí que el single «Mi nombre Se Borrará», que lleva más tiempo rulando, parece que ha gustado a la gente.

– Estamos inmersos en una situación que jamás hubiéramos imaginado, confinados en nuestras casas por causa de la pandemia del Covid-19 ¿Qué consejos nos darías para pasar lo mejor posible estas semanas de encierro?

Buff… poca cosa salvo lo evidente. Que aprovechemos este tiempo para reencontrarnos con nosotros mismos y escucharnos, que al ritmo que llevábamos, se nos suele olvidar. Y desde luego que pensemos en la importancia de defender los servicios públicos de calidad que tanto han sido mermados en los últimos años.

¿Cuál creéis que va ser el impacto económico de esta crisis sanitaria en el mundo de la cultura?

Indudablemente, va a hacer mucho daño a todo el sector, que ya venía tocado por la anterior crisis. Todas las pequeñas empresas relacionadas con el mundillo: montadores, técnicos de sonido, iluminación… lo van a pasar mal. Y los creadores musicales, también.

– ¿Por dónde pasan los planes de futuro de la banda a medio y a largo plazo?

A corto plazo, que pase todo esto y salir a presentar el disco por salas, que tenemos muchas ganas. A largo plazo, ni idea… si algo hemos aprendido en este tiempo haciendo canciones, es que no existe el largo plazo… jajaja. Es el momento.